Cuando sentimos que la situación es más complicada, debemos volver nuestra mirada a Él, pedirle ayuda y fortalecernos con Su divina ayuda. Él responde a nuestras oraciones. No solamente hoy, sino, siempre.
Cuando nos alejamos de Dios, enfrentamos las consecuencias de nuestro pecado. El curso de la historia cambia cuando sometemos nuestra vida en manos de Dios.
Sin importar cuántos errores hayamos cometido en la vida, Dios nos ofrece Su GRACIA y, además, nos ayuda a resolver todos los problemas que enfrentamos.