
Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas
Algo que no podemos ni pasar por alto ni desconocer es que Dios nos ama tanto, que nos ofrece siempre una nueva oportunidad.
Por amor, por GRACIA, sin importar cuánto hayamos pecado.
Recuérdelo siempre: una nueva oportunidad.
Dios prometió desde la antigüedad que nos ofrecería esa posibilidad de comenzar de nuevo. Él es quien nos transforma:
Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. (Ezequiel 36: 26 | NTV)
No cambiamos en nuestras fuerzas, sino en el poder de nuestro amado Hacedor cómo Él mismo prometió:
Deja atrás tu rebelión y procura encontrar un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habrías de morir, oh pueblo de Israel? (Ezequiel 18: 31 | NTV)
La clave es volvernos a Él.
Permítame ilustrarlo con una historia, sobre la captura de un ladrón en plena flagrancia.
Cuando fue capturado, John dijo:
–¡Soy un buen tipo!
En la cárcel, para disfrutar de una torta y café, se unió a un grupo que leía las Escrituras.
Pronto se impresionó al ver que los reclusos cristianos eran felices, y empezó a llorar durante el primer cántico.
Más tarde recibió una Biblia.
La lectura del libro del profeta Ezequiel lo cambió; decía que era como si un rayo hubiera caído sobre él:
“Apartándose el impío de su impiedad… haciendo según el derecho y la justicia… vivirá; no morirá” (Ezequiel 18:27-28).
La Palabra de Dios cobró vida en él y le hizo comprender una cosa: «Yo no era un buen tipo… Era malvado y tenía que cambiar».
Más tarde dijo al predicador: «Encontré a Jesucristo y él me cambió».
¿Puede una persona cambiar?
¿Puedo yo cambiar?
El artículo recomendado para hoy: Dios nos ama desde la eternidad.
Recuerdo que un colega me decía que una persona no puede cambiar. Es cierto, por nuestras propias fuerzas no podemos cambiar.
Sin embargo, aceptar lo que somos ante Dios –transgresores, rebeldes–, y al mismo tiempo confiar en su gracia, producirá un cambio fundamental en nosotros.
Es una transformación interior.
Cuando creemos en el Señor Jesús, él nos da una nueva vida espiritual con nuevos motivos para vivir, un deseo de ser íntegros, justos, de hacer el bien, un nuevo amor por él y por nuestro prójimo.
Así, recibimos un nuevo corazón y un nuevo espíritu viene a morar en nosotros para siempre. Jesús habita en nosotros, y nosotros en él.
Recuerde que Dios nos extiende Su GRACIA a todos. A usted, a mí, a todos. Sin importar cuánto hayamos pecado. Él perdona todos, absolutamente todos nuestros pecados, en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
ORACIÓN:
Amado Dios, te agradezco este nuevo día que tengo la oportunidad de vivir. Reconozco que mis caminos han sido equivocados, pero también, asumo con esperanza que me ofreces una nueva oportunidad para cambiar y emprender una nueva vida. Me acojo a Tu GRACIA divina que trae perdón a vivir y paz interior. Gracias por amarme incondicionalmente. Amén.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 es director del Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es director de la Revista Vida Familiar.
Conozca cuáles son los artículos más leídos esta semana haciendo Clic Aquí
Programa Vida Familiar con textos del autor Fernando Alexis Jiménez.