Mantenernos firmes en la fe. Léalo de nuevo. Firmes. No fluctuar. No darnos por vencidos. No dudar. Y, por supuesto, no es fácil, por el contrario, muy complicado. Mucho. Demasiado.

Alrededor escuchamos voces que nos contaminan. Dudas, temores, incertidumbres. Sin embargo y como lo enseña el apóstol Pablo, nuestro desafío es permanecer firmes.

Por supuesto, no en nuestras fuerzas, sino con ayuda de Dios. Él nos fortalece y guía en cada nuevo paso.

Ahora otro aspecto clave: mantener limpia la conciencia. ¿Qué le parece?

Para ayudarnos a distinguir entre el bien y el mal, Dios nos ha dado una conciencia, una especie de radar espiritual.

La condición en que mantenga la conciencia, determinará cuánto puede confiar en ella.

La conciencia pura es aquella que se mantiene sin mancha mediante la confesión del pecado (1 Juan 1.9) y refleja el deseo de obedecer la voluntad de Dios.

Al ser limpiados, podemos vivir sin culpa, con transparencia.

Cuando pecamos, sabemos de inmediato que debemos ponernos a cuentas con Dios.

La conciencia conflictuada se atasca en reglas y regulaciones, y su legalismo nos vuelve críticos de nuestro propio desempeño.

Al crear un sistema de “debería, tengo que y debo”, lo usamos para definir lo correcto y lo incorrecto, revelando así una falta de comprensión de la justicia de Dios, que nunca puede ser sustituida por la justicia propia (Filipenses 3.8-10).

La conciencia manchada se contamina al albergar pecado.

Cuando elegimos nuestro propio camino en lugar del de Dios, perdemos de vista lo que es hermoso y verdadero.

La conciencia cauterizada es insensible al pecado. Cuando resistimos e ignoramos sus advertencias, deja de responder.

Pídale a Dios que le muestre cómo está su conciencia y permita que Él la restaure donde sea necesario.

Hoy hablamos de fe, firmeza y conciencia. Dios nos ayuda en el proceso de crecer.

Le animo a prenderse hoy de la mano del Señor Jesús. Acogernos a la GRACIA por la cual recibimos perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor de la Revista Vida Familiar.

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