
Por Fernando Alexis Jiménez | Periodista, escritor y podcaster.
Resulta sorprendente la forma como muchas personas alrededor nuestro reaccionan cuando enfrentan problemas. Cuando los enfrentan en sus propias fuerzas, los ven como si fueran gigantes. Y, por supuesto, se llenan de desespero e incertidumbre.
Hay quienes viven presos del desasosiego porque, ante las dificultades se amilanan.
¿El error?
No depositan su confianza en Dios para encontrar salidas a las encrucijadas, sino que procuran resolver todo con sus conocimientos y habilidades.
¿Cómo imaginas los dinosaurios?
¿Con dientes grandes, piel escamosa y colas largas?
La artista Karen Carr recrea en grandes murales estos animales extintos.
Uno mide más de 6 metros de alto por 18 de largo. Debido a su tamaño, se necesitó a un grupo de expertos para armarlo en el Museo de Historia Natural en Oklahoma, Estados Unidos.
Sería difícil no sentirse empequeñecido ante un dinosaurio de ese tamaño.
Y la misma sensación nos produce cuando leemos la descripción de Dios del poderoso animal llamado «behemot» (Job 40:15).
Este enorme ser comía hierba como un buey, tenía una cola del tamaño de un tronco de árbol y sus huesos eran como tubos de hierro. Se movía pesadamente por las colinas y se detenía en ocasiones a relajarse en un pantano. Cuando subía el agua, ni siquiera movía un párpado.
Nadie podía domar esta criatura increíble… excepto su Hacedor (Job 40: 19).
Dios le recordó esto a Job cuando este enfrentó momentos tenebrosos en su vida. Tristeza, desconcierto y frustración obnubilaban su visión, hasta que comenzó a cuestionar a Dios. Pero la respuesta del Creador lo ayudó a ver el tamaño real de las cosas.
El artículo recomendado para hoy: Manténgase alerta frente a las tentaciones.
Dios era más grande que todos sus problemas y suficientemente poderoso para manejar lo que Job no podía resolver. Al final, Job admitió: «Yo conozco que todo lo puedes» (Job 42:2).
Pero hay algo más en lo que debemos meditar. Es en la GRACIA de Dios. GRACIA es perdón de pecados—de absolutamente todos—a quien se arrepiente de corazón.
El Señor Jesús tomó nuestro lugar en la cruz para traernos perdón y salvación eterna.
Alrededor de esa salvación, el apóstol Pablo escribió:
"Pero Cristo nos ha rescatado de la maldición dictada en la ley. Cuando fue colgado en la cruz, cargó sobre sí la maldición de nuestras fechorías. Pues está escrito: «Maldito todo el que es colgado en un madero»" (Gálatas 3: 13 | NTV)
Hay perdón para quien se arrepiente y, además, la oportunidad de emprender una nueva vida.
Dios nos perdona por amor y GRACIA, como escribió el autor cristiano, John Piper:
“Pero el amor de Dios no descansa con la maldición que pende sobre la humanidad pecadora. No está contento en mostrar la ira, no obstante, cuán santa sea esa ira. Por lo tanto, Dios envía a su propio Hijo para recibir la ira y llevar sobre sí la maldición por todos los que confían en él…”
Hoy es el día oportuno para que se acoja a la GRACIA divina y le abra las puertas de su corazón a Jesucristo.
ORACIÓN:
Amado Dios, enfrento dificultades. Tú lo sabes. Pero reconozco que eres mi Dios y mi Padre. Por mucho tiempo he luchado por resolver esas dificultades. Pero hoy me rindo ante ti, te traigo mis dificultades y sé, que además de ayudarme a resolverlos, traerás paz a mi mundo interior. Gracias por perdonar mis pecados y darme una nueva oportunidad.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es editor de la Revista Vida Familiar.Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor de la Revista Vida Familiar.