
Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas
Era un cantante famoso. Mucho. Reconocido en todas partes y blanco de comentarios favorables en radio prensa y televisión. Joven, carismático, millonario.
Sin embargo, su vida dio un vuelco cuando leyó una noticia en la prensa. Habían dado muerte, sin razón aparente, a dos personas jóvenes como él.
Solo se atrevió a musitar: “Ojalá no ocurra nunca más” Y su frase viral, de hecho, todavía figura en internet. Sus palabras pervivieron en el tiempo.
La misma reflexión escuchamos cada vez que se descubren crímenes particularmente atroces.
¡Cuántos sufrimientos para las familias víctimas de estos flagelos, cuántos horrores!
No podemos ser indiferentes a esto. ¿Cómo puede una persona llegar a cometer semejantes actos?
El artículo recomendado de hoy: El peligro de juzgar.
A menudo nos hacemos esta pregunta.
La Biblia nos muestra que la violencia es un mal de todos los tiempos: el primer crimen fue cometido por Caín contra su hermano (Génesis 4:8).
Más tarde, antes del diluvio, “estaba la tierra llena de violencia” (Génesis 6:11); la historia de la humanidad confirma que esto no ha cambiado. Dios nos explica que el problema está en nuestra propia naturaleza.
El hombre desobedeció a Dios, se alejó de él, y tiene esta terrible tendencia a hacer el mal.
“Sus pies se apresuran para derramar sangre; quebranto y desventura hay en sus caminos” (Romanos 3:15-16).
Todos nosotros somos capaces de lo peor y nuestro corazón necesita ser cambiado. Esto es posible porque Dios perdona a todo el que arrepentido reconoce sus pecados y cree en Jesús como su Salvador.
Esto produce un cambio, un “nuevo” nacimiento.
Es el comienzo de una vida nueva, la vida eterna, para el que recibe a Jesucristo como su Salvador.
El mundo que lo rodea no ha cambiado, pero a partir de su conversión está “en Cristo”, es una nueva creación. El cambio para él es mucho más grande que si el mundo entero hubiera cambiado.
¡Qué camino se abre entonces ante él! ¡Qué futuro maravilloso!
Su vida puede experimentar un vuelco total. Podemos pasar del fracaso a la victoria. Avanzar espiritualmente e influir positivamente en la vida de nuestro cónyuge, hijos y las personas con las que interactuamos cada día.
El primer paso es volver la mirada a Dios, reconocer y arrepentirnos de nuestros pecados y acogernos a la GRACIA divina.
La GRACIA ilimitada que nos ofrece el Padre, nos permite emprender una nueva vida.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
ORACIÓN:
Dios amado, Padre celestial, gracias por esta nueva oportunidad de vida que me ofreces. Reconozco que hoy tengo la oportunidad de evaluar y corregir los errores que he cometido. I no identifico las fallas, por favor, ayúdame a conocerlas. Muéstramelas. Y algo más, por tu GRACIA, ayúdame en el proceso de cambio y transformación que anhelo. Amén.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y actualmente es director de la Revista Vida Familiar.
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