El pecado del ayer muchas veces nos impide avanzar. Nos sentimos atados a los errores y olvidamos que Dios nos ofrece la oportunidad de arrepentirnos y recibir perdón.
Las circunstancias no pueden movernos de nuestra fe y confianza en Dios. Él siempre está con nosotros. Su mano de poder nos acompaña en todo momento y junto a nosotros, a la familia que Él nos ha depositado su confianza de tener a cargo.
Nuestra maldad es grande. Debemos reconocerlo. Y la sucesión de pecados que hemos cometido, demanda la condenación eterna. Sin embargo, por la obra redentora del Señor Jesús recibimos salvación.
Si hay una experiencia que no podemos permitirnos, es apartarnos de Dios. La experiencia resulta perjudicial para nuestra vida personal, espiritual y familiar. Descubra por qué.
En medio de todas las situaciones difíciles que vivimos a diario, quien nos da la sabiduría y nos ayuda a salir de las crisis, es Dios mismo. Descubra por qué.