Las iglesias locales son fáciles de encontrar, pero decidir a cuál unirse requiere mayor consideración. Una decisión tan importante merece investigación, y es bueno comenzar con lo que dice la Palabra de Dios.

Si nos tomáramos un cafecito con el apóstol Pablo, nos diría que congregarse reviste importancia, aunque no debe ser una imposición.

Al echarle una cucharadita de azúcar al vaso y revolverlo lentamente, nos recordaría lo que una vez les escribió a los creyentes de Colosas, una iglesia dinámica del primer siglo:

“…y él es la cabeza del cuerpo que es la iglesia, él que es el principio, el primogénito de entre los muertos, para que en todo tenga la preeminencia; por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.” (Colosenses 1:18-20 | RV6’)

Cristo es quien ocupa y debe siempre ocupar el primer lugar en la congregación.

Y al reunirnos, compartir las Buenas Nuevas de Salvación y las pautas para crecer en Él.

Ekklesía —la palabra griega para “Iglesia”— se refiere a personas llamadas por la gracia de Dios con el propósito de reunirse para adorar y servir a Cristo. La Biblia describe a la Iglesia como un Cuerpo de creyentes y al Señor Jesús como la Cabeza (Efesios 5.22-30; Colosenses 1.18).

El diseño de Dios incluye adoración, enseñanza, aliento, evangelización y servicio a los necesitados, dentro y fuera de la congregación.

Una iglesia local sana depende de la guía del Espíritu Santo y realiza su obra con el poder y la oración al Señor.

Cuando piense en la membresía, considere estas preguntas importantes: ¿Cree la iglesia en la Palabra de Dios? ¿Está discipulando a sus miembros? ¿Tiene programas misioneros o de evangelización?

Unirse a una congregación es un asunto importante, ya que la comunidad de creyentes es una herramienta que Dios usa para madurar y animar a sus hijos. Escuche la dirección del Espíritu Santo mientras busca, en oración, una iglesia donde congregarse.

Le animo a prenderse hoy de la mano del Señor Jesús. Acogernos a la GRACIA por la cual recibimos perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor de la Revista Vida Familiar.

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