Dios nos permite materializar sueños y metas. Podemos lograrlo, prendidos de Su mano poderosa.

Nada mejor que tomarnos, en el curso de nuestra jornada diaria, un cafecito con Dios. ¿Cómo así? Una bebida caliente. En el caso de los colombianos, el cafecito. Pero puede ser un matecito o un agua aromática.

Ese cafecito con el Padre celestial nos sirve para reflexionar, conectarnos con Él para contarle de nuestros sueños y, también, expectativas. Un tiempo especial. Al menos, cinco minutos orando mentalmente al Señor, con ese cafecito en la mano.

Es mi secreto para mantenerme en línea con nuestro amado Hacedor.

Y decirle: Señor, dame fortaleza para seguir avanzando hacia la conquista de mis sueños, que están en tus manos.

Hay que perseverar en los sueños y metas. Permítame ilustrarlo de una manera sencilla.

Una novela histórica sobre Mary McLeod Bethune, fundadora de la Universidad Bethune-Cookman resulta alentadora. Lamentablemente no se consigue en español.

Un texto que genera inspiración a quienes la leen.

Las historias sobre su determinación e interés por los demás me llevaron a leer más sobre ella. Se cuenta cómo, a principios del siglo XX, le «describió» los edificios de su escuela para jóvenes afroamericanas a un rico empresario.

Pero cuando el inversionista visitó el «campus», encontró solo un edificio.

Bethune le había descrito su sueño, esperando que él invirtiera en la escuela. Su fe y visión trabajaron juntas para conseguir los fondos. Finalmente, su escuela es hoy una universidad.

Bethune afirmó:

«Sin fe, nada es posible. Con ella, nada es imposible».

Su frase es similar a lo que Jesús les dijo a los discípulos que preguntaban sobre la salvación. Intentaban imaginar cómo alguien podía «entrar […] en el reino de Dios» (Mateo 19:24).

Querían saber:

«¿Quién […] podrá ser salvo?» (Mateo 19:25).

Jesús les compartió que la fe en Dios es el único camino, porque «para Dios todo es posible» (Mateo 19:26).

La fe está arraigada en la creencia en Dios y su poder.

Nos impulsa a creer en la posibilidad de cosas que aún no vemos (ver Hebreos 11:1); como el sueño de una escuela para los desfavorecidos o un hogar eterno para los que aceptan a Cristo.

Que Dios nos ayude a ver lo que Él ve.

No podría despedirme sin antes invitarle para que se acoja a la GRACIA de Dios.

La GRACIA es la manifestación de su amor inmerecido. Por GRACIA, nuestro Salvador Jesucristo murió por nosotros en la cruz. Con su sangre preciosa nos limpió de maldad y nos presentó delante del Padre como hombres y mujeres santos y justos.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

ORACIÓN:

Amado Dios, gracias por la jornada de Dios. Rindo en tus manos mis sueños y metas. Ahelo verlos hechos realidad, pero reconozco que debe ser tu voluntad, siempre, la que prevalezca. Someto mis proyectos y actividades de hoy en tus manos. Guíame y ayúdame a tomar decisiones apropiadas.

Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es editor de la Revista Vida Familiar.

@Conexión365

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