Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas.

Este es el relato de cómo nació Jesús el Mesías. Su madre, María, estaba comprometida para casarse con José, pero antes de que la boda se realizara, mientras todavía era virgen, quedó embarazada mediante el poder del Espíritu Santo.  Mateo 1:18 | NTV

Nos acostumbramos a juzgar. Se volvió automático en nuestra cotidianidad. Elevamos juicios de valor sin medir las consecuencias. La mayoría de las veces nos equivocamos. Nos damos cuenta y, sin embargo, insistimos en juzgar.

José conoció a María. Una joven virgen con una amplia reputación de mujer virtuosa, con principios y valores. Joven, bonita y virtuosa.

Por esa razón la escogió para desposarla.

Sin embargo, cuando quedó embarazada, quería irse. No buscó a Dios, simplemente juzgo.

Dice la Palabra:

José, su prometido, era un hombre justo y no quiso avergonzarla en público; por lo tanto, decidió romper el compromiso en privado. (Mateo 1: 19 | NTV)

Observe algo interesante. José quiso obrar con prudencia, pero no fue al centro del asunto.

Igual nosotros, juzgamos. Más grave, decimos lo que pensamos. Dañamos la honra de los demás. Y luego, ¿cómo levantamos esa honra?

Mientras consideraba esa posibilidad, un ángel del Señor se le apareció en un sueño. «José, hijo de David—le dijo el ángel—, no tengas miedo de recibir a María por esposa, porque el niño que lleva dentro de ella fue concebido por el Espíritu Santo.  Y tendrá un hijo y lo llamarás Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados». (Mateo 1: 20, 21 | NTV)

Ese nacimiento era el cumplimiento del plan de Dios (Mateo 1: 22, 23).

Así mismo, muchas veces sin antes orar, juzgamos y admitimos, no hemos llevado las situaciones a Dios en oración.

No juzgar, entregar las cosas en manos del Señor.

Esta historia bíblica real debería animarnos a cambiar. En lo sucesivo, callar antes que señalar a las personas.

Es una demostración de amor hacia el prójimo.

Dios no nos juzga, aunque tiene la prerrogativa para hacerlo. Antes bien, nos extiende Su GRACIA.

Por GRACIA, perdona nuestros pecados en respuesta a un sincero arrepentimiento. No nos juzga, sino que nos perdona.

Hoy es el día para rendir su vida a Jesucristo.

Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y actualmente es director de la Revista Vida Familiar.

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