
Todo tiempo pasado fue mejor, suelen repetir las personas. En algunos casos sí, en otros no. Lo esencial, cuando caminamos con Dios, es permanecer en Él. Perseverar prendidos de Su mano.
Permítame citar al patriarca Job cuando escribió:
"Y Job volvió a reanudar su discurso, y dijo: ¡Quién me volviese como en los meses pasados, como en los días en que Dios me guardaba, cuando hacía resplandecer su lámpara sobre mi cabeza, a cuya luz yo caminaba en la oscuridad; como fui en los días de mi juventud, cuando el favor de Dios velaba sobre mi tienda!" (Job 29:1-4)
El patriarca Job, en medio de su dolor, mira hacia atrás y recuerda. No lo hace para quedarse anclado en la nostalgia, sino porque en aquellos días reconocía algo que ahora extrañaba profundamente: la presencia manifiesta de Dios en su vida.
Recordaba cuando la lámpara de Dios alumbraba su camino, cuando su tienda estaba bajo el amparo divino.
Es válido mirar atrás cuando el pasado nos dejó principios sólidos, una manera de vivir que honraba a Dios.
No podemos instalarnos allí, porque la vida avanza y las circunstancias cambian, pero sí podemos —y debemos— perseverar en aquello que en su momento nos mantuvo firmes: la oración, la obediencia, la búsqueda constante de su rostro.
Lo que fue bueno para caminar ayer, sigue siendo bueno para caminar hoy.
Cuando Job dice que la lámpara de Dios resplandecía sobre su cabeza, describe algo hermoso: no era una luz externa cualquiera, era la guía misma de Dios iluminando su andar.
Esa es la promesa que sigue vigente para nosotros. Cuando caminamos de la mano de Dios, sin importar la circunstancia —prosperidad o escasez, salud o enfermedad, calma o tormenta—, Él nos guía e ilumina el camino.
El salmista lo confirma con otra imagen semejante:
"Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino." (Salmos 119:105)
La luz no depende de que todo salga bien; depende de que estemos caminando junto a Aquel que es la Luz.
Mi amigo y mi amiga, es común, en momentos difíciles, preguntarnos si Dios se ha alejado.
Pero la Escritura y la experiencia de tantos hijos de Dios enseñan algo distinto: cuando enfrentamos crisis, no es porque Dios se haya distanciado de nosotros, sino porque, muchas veces sin darnos cuenta, somos nosotros quienes nos hemos alejado de Él.
Su carácter no cambia; su fidelidad permanece, como dice la Escritura:
"Yo Jehová no cambio." (Malaquías 3:6)
Dios no se mueve de su lugar; es nuestro corazón el que, ocupado por otras cosas, deja de buscarlo con la misma intensidad de antes.
La buena noticia es que el camino de regreso siempre está abierto.
Job añoraba aquellos días porque en ellos experimentaba sentido: su familia, su trabajo, su testimonio, todo tenía un propósito claro bajo la mirada de Dios.
Y es que solo Dios puede darle verdadero sentido y propósito a nuestra vida personal y familiar. Sin Él, hasta los mejores logros terminan sintiéndose vacíos; con Él, hasta las circunstancias más sencillas cobran un significado eterno.
Si hoy te reconoces lejos de aquella luz que antes alumbraba tu camino, la invitación es sencilla y está abierta: acógete a la GRACIA de Dios.
Esa GRACIA que no se cansa de recibirnos, que restaura lo que el tiempo o nuestras propias decisiones han desgastado. No se trata de merecerla, sino de recibirla con humildad, sabiendo que Él está dispuesto a volver a encender esa lámpara sobre nuestra cabeza.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo
Oración
Padre bueno, gracias porque tu fidelidad no depende de nuestras circunstancias ni de nuestros aciertos. Reconocemos que, si hoy sentimos distancia, no es porque tú te hayas apartado, sino porque muchas veces somos nosotros quienes nos alejamos. Ayúdanos a perseverar en los principios que un día aprendimos a tu lado, y a caminar de tu mano cada día, confiando en que tu luz sigue alumbrando nuestro andar. Danos la humildad para acogernos a tu gracia, y devuélvenos el sentido y el propósito que solo tú puedes dar a nuestra vida y a nuestra familia. En el nombre de Jesús, amén.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es editor de la Revista Vida Familiar. @Hogaryfe