Los discípulos de Jesús, me refiero a usted y a mí, estamos llamados a marcar la diferencia en nuestra sociedad, a partir de principios y valores que, quizá, para muchos pasan desapercibidos, pero que marcan la diferencia.

Ser generosos es una pauta que nos enseña la Biblia y que se practica desee la antigüedad.

Cuenta la escritora cristiana, Karen Pimpo, que después del funeral de su tío abuelo, la comida incluyó carne asada, maíz y porotos, en honor a la hospitalidad que él y su esposa practicaron durante años. 

Cada domingo, ponían un gran trozo de carne con verduras en la olla eléctrica antes de ir a la iglesia, y después del servicio, invitaban a alguien a almorzar.

A veces, un buen amigo; otras veces, un desconocido.

Siempre se aseguraban de tener suficiente comida, y esas tardes estaban especialmente dedicadas a la hospitalidad.

Su hábito dominical requería una disposición hacia la generosidad.

Ahora vamos a una ilustración práctica para que aterricemos este principio a nuestras vidas.

Los israelitas seguían un patrón similar.

A través de Moisés, Dios les ordenó dejar una porción de su alimento «para el pobre y para el extranjero» (Levítico 19:10).

Se les instruyó no segar hasta los bordes del campo, dejar lo que había caído y no volver a cosechar sus viñedos (Levítico 19: 9-10).

Con esos métodos redentores, quienes no poseían tierras podían seguir trabajando para reunir alimento.

Para el pueblo de Dios, no era un acto espontáneo y aislado; aunque esto también puede ser una hermosa bendición. Era una forma de vida.

A nuestro alrededor, hay oportunidades de mostrar el amor hospitalario de Jesús.

Algunas no podemos anticiparlas; otras, sí.

Con la ayuda de Dios, consideremos cómo podemos ser bondadosos hoy.

Recuérdelo, un principio de vida que asumirá desde hoy, con ayuda de Dios, es la generosidad.

No podría despedirme sin antes animarlo para que se acoja a la GRACIA de Dios. Por GRACIA, el Señor perdona todos nuestros pecados en respuesta a un sincero arrepentimiento.

Aunque merecíamos morir en la cruz por nuestra maldad, nuestro Salvador Jesucristo tomó nuestro lugar en el Gólgota y con su sangre preciosa nos limpió de todo pecado y, además, nos presentó santos y justos delante del Padre.

Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.

@Devocionales365

Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es editor de la Revista Vida Familiar.