
Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas
Una de las noticias más maravillosas para toda persona, es que en Dios nuestro Padre, encontramos perdón y, además, la oportunidad de emprender una nueva vida.
Y digo que es maravilloso, porque infinidad de hombres y mujeres pueden ser libres de su pasado y reemprender el camino.
Ser nuevas criaturas (1 Corintios 5: 17) y escribir cada día, otro capítulo de su existencia, totalmente renovada.
La gracia divina se evidencia en que recibe a cualquiera en su reino en cualquier momento.
Le animo para que consideremos la historia que describe Lucas 23: 32-43:
“Llevaban también con él a otros dos, que eran malhechores, para ser muertos. Y cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; más este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
El ladrón arrepentido junto al Señor no tenía nada que ofrecer: ni buenas obras ni servicio fiel, ni siquiera podía ser bautizado.
El artículo recomendado para hoy: Dios debe ocupar el primer lugar en la familia.
En su absoluta impotencia, lo único que pudo hacer fue creer, y eso fue suficiente.
Aunque ambos ladrones comenzaron su crucifixión insultando al Señor Jesús (Mateo 27.44), a medida que pasaban las horas de tortura, uno de ellos tuvo un cambio de corazón.
Sus reproches al Salvador se convirtieron en defensa del Señor, con el reconocimiento de su propia culpa y la súplica por un lugar en el reino de Cristo (Lucas 23.40-42).
¿Qué convirtió a este escarnecedor en creyente?
Los espectadores escépticos acusaban al Señor Jesús de ser justo quien era: el Rey de Israel, el Salvador y el Hijo de Dios (Mateo 27.42, 43).
Mientras lo miraba y escuchaba, se volvió con fe al Único que podía salvarlo: Aquel que murió por él.
En aquella colina, un hombre murió en su pecado, otro murió por el pecado, y el tercero fue salvado de su pecado.
Los dos crucificados junto al Señor enfrentaron una decisión, y lo mismo ocurre hoy: aceptar o rechazar el sacrificio de Cristo es una elección con consecuencias eternas.
Dios le ofrece la oportunidad hoy de emprender una nueva vida. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Oración
Padre amado, te doy gracias por extenderme tu gracia, que no solo me trae salvación en respuesta a mi arrepentimiento de los pecados, sino que, además, me ofrece una nueva vida. Reconozco que hasta hoy en pecado mucho y que es en Jesús donde hallamos la salvación. Decido con tu divina ayuda, comenzar de nuevo, emprendiendo una relación renovada con mi cónyue e hijos, contando con tu divina ayuda, amado Padre.
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Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor de la Revista Vida Familiar.