
Con ayuda de Dios y por Su infinita GRACIA podemos, desde hoy, iniciar el proceso de cambio.
Los seres humanos tenemos una inclinación a fallar, a pecar. No es nuevo. Es desde la misma creación. Aunque no lo queramos, nos asaltan raptos de maldad. Unas veces trasgredimos los principios de Dios deliberadamente y, en otras ocasiones, de manera inconsciente.
El apóstol Pablo escribió:
"No hay justo, ni aun uno; no hay quien entienda, no hay quien busque a Dios. Todos se desviaron, a una se hicieron inútiles; no hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno." (Romanos 3:10-12 | RV 60)
Permítame ilustrar el asunto con dos hechos históricos.
Se cuenta que Diógenes, el famoso filósofo griego, paseaba a plena luz del día con una linterna, diciendo: «Busco a un hombre».
Aún no había encontrado a nadie digno de llevar ese nombre.
Nuestro amado Dios a través de un profeta, lo explicó hace siglos:
"Busqué entre ellos hombre que hiciese vallado y que se pusiese en la brecha delante de mí… y no lo hallé." (Ezequiel 22:30)
Otro filósofo moderno, el etnólogo Claude Lévi-Strauss (1908-2009), era de la misma opinión.
Dios es quien obra en nuestras vidas, la transformación que anhelamos.
Viajando de un continente a otro, dedicó largas décadas a estudiar a los seres humanos.
A la edad de 80 años, un periodista hizo lo que él llamó una radiografía de su vida, para destacar sus puntos fuertes. Al final de la entrevista, le preguntó:
–Usted que ha conocido a tantos famosos, ¿a cuál de ellos le gustaría frecuentar?
–A ninguno, fue la respuesta breve y absoluta.
–¡Qué triste!, dijo el periodista. ¿Definitivamente usted no confía en el hombre?
–No creo que haya grandes razones para confiar actualmente en el hombre.
La Biblia afirma esto desde hace mucho tiempo. Los primeros capítulos de la epístola a los Romanos, por ejemplo, describen un panorama desesperanzador de toda la humanidad (paganos, griegos, judíos, incluso moralistas y filósofos).
Pero también nos revelan a Aquel que nunca decepciona y que merece toda nuestra confianza: Jesús, el Hijo de Dios, el Salvador del mundo. ¿Lo conoce usted? ¿Vive en comunión con él?
Hoy es el día oportuno para acogernos a la GRACIA de Dios, a Su perdón ilimitado para todo aquél que se arrepiente.
Por GRACIA no tuvimos que pagar nuestras culpas en la cruz. Lo hizo el Señor Jesús. Murió por nuestra maldad y su sangre preciosa nos limpió.
Con su sacrificio, nos presentó santos y justos delante del Padre.
Acójase a la GRACIA de Dios. Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez es periodista, escritor y teólogo. Sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas y, desde el 2016, dirige el Instituto Bíblico Ministerial.
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