
En Dios encontramos la sabiduría para enfrentar los desafíos de la vida diaria.
¿De dónde, pues, vendrá la sabiduría? ¿Y dónde está el lugar de la inteligencia? Dios entiende el camino de ella, y conoce su lugar. Porque él mira hasta los fines de la tierra, y ve cuanto hay bajo los cielos. (Job 28: 20, 23, 24 | RV60)
Infinidad de personas hoy día andan detrás de alcanzar niveles de sabiduría. ¿Para qué? Para aplicar la sabiduría en todo cuanto hacen, comenzando con su propia vida.
Sabiduría para los negocios, para la interacción con otras personas, sabiduría con su familia, y en general, en todo cuanto piensan o hacen.
Basta con ir a una librería para encontrar decenas de textos que procuran transferir sabiduría.
Unos autores lo plantean desde la perspectiva de la filosofía antigua, otros desde las enseñanzas orientales y, otros, desde el conocimiento interior.
Hay muchos métodos.
Muchas propuestas.
Sin embargo, de acuerdo con la propia Biblia, la sabiduría se encuentra en el conocimiento de Dios, en desarrollar intimidad con Él, en cultivar una dependencia de la orientación que Él nos guía.
Hoy es el día para reorientar nuestra existencia. Darle a Dios el lugar que le corresponde. Permitir que sea el Señor quien nos muestra qué hacerlo, cómo hacerlo y cuándo hacerlo.
Nos asegura la victoria. Dios en nuestra vida y en nuestra familia.
No podría despedirme sin antes invitarle para que se acoja a la GRACIA de Dios. Por GRACIA, Él nos ofrece perdón en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Al aludir a la GRACIA divina, permítame citar una frase del autor cristiano, Collin S. Smith, en su afamado libro: “El cielo, cómo llegué aquí”: El ladrón, uno de los protagonistas, se refiere al sacrificio de Jesús nuestro Señor en la cruz y anota:
“Si no hubiera sido por Jesús, yo todavía estuviera encerrado en un conflicto sin fin con Dios. Una guerra que nunca podría ganar. Una guerra que no se tiene que librar. Jesús dio su vida para que usted pudiera conocer y tener la verdadera paz con Dios por toda la eternidad.”
No importa que hayamos pecado mucho en el pasado. En nuestro amoroso Padre hay perdón y la oportunidad de emprender una nueva vida.
Decídase hoy.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.
Oración
Dios, gracias por el día que me ofreces hoy para vivirlo. Lo entrego en tus manos. Te pido que me orientes en todas, óyeme bien, Señor, en todas las decisiones que deba tomar. Entrego mi vida y mi familia en tus manos y me acojo a tu GRACIA sin límites que trae perdón de pecados y vida eterna. Amén.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas, produce el programa Vida Familiar y es, desde el 2016, director del Instituto Bíblico Ministerial. @VidaFamiliar
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