
Dios nos extiende Su gracia perdonadora a todos nosotros.
Esto dice el Señor: “Ustedes permanecerán en Babilonia durante setenta años; pero luego vendré y cumpliré todas las cosas buenas que les prometí, y los llevaré de regreso a casa. (Jeremías 29: 10 | NTV)
Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas
Dios cumple sus promesas. Lo hace, aunque hayamos fallado. Es cierto, nuestra maldad merece la condenación eterna. Sin embargo, el Padre dispuso perdonarnos y abrirnos las puertas a una nueva oportunidad.
Es su expresión del amor y GRACIA que nos extiende a todos nosotros.
En 2020, Alida se hizo una prueba de ADN y descubrió una gran coincidencia con un hombre que vivía en la costa opuesta de Estados Unidos.
Más tarde, encontró artículos de la década de 1950 que la llevaron a concluir que el hombre era su tío perdido: ¡Luis!
Lo habían secuestrado cuando tenía seis años.
Esa prueba realizada setenta años después, llevó a un feliz reencuentro con sus familiares biológicos.
Alida dijo: «Nuestra historia podría ayudar a otras familias […]. Yo diría: no se rindan».
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Setenta años es un largo tiempo para mantener viva la esperanza.
El profeta Jeremías y el pueblo de Judá se habrán angustiado cuando Dios dijo: «servirán […] al rey de Babilonia setenta años» (Jeremías 25:11).
No habían escuchado a Dios ni se habían vuelto del «mal camino y de la maldad de [sus] obras» (Jeremías 25: 5), lo que los había convertido en objeto de «escarnio […] y burla» (Jeremías 25: 9).
En tiempos de Jeremías, el pueblo había sido condenado más de treinta veces por no escuchar al Señor.
Aunque setenta años pueden parecer eternos, Dios estaría con ellos, y prometió que la dura temporada finalmente terminaría (Jeremías 29:10).
Ante desafíos que parecen no terminar nunca, recordemos que, aunque nos cueste confiar en Dios, Él promete estar con nosotros y amarnos (Jeremías 30:11).
Al escucharlo y esperar expectantes, podemos hallar esperanza.
No podría despedirme sin antes invitarlo para que le abra las puertas de su corazón a Jesucristo. Acójase a la GRACIA divina.
¿Y qué es GRACIA se preguntará?
Pues bien, GRACIA es el amor y el perdón ilimitados que Dios extiende a quienes se arrepienten de sus pecados.
Aunque merecíamos morir por nuestros pecados, el Padre dispuso desde la eternidad que Su Hijo Jesús ocupara nuestro lugar en la cruz.
Vertiendo su sangre preciosa en el Gólgota, trajo perdón de nuestros pecados y nos presentó santos y justos delante del Padre.
@Devocionales365
ORACIÓN
Dios amado, gracias por tu amor ilimitado, pese a que he cometido muchos errores. Lo reconozco, Padre, algunos de esos equívocos fueron a conciencia y me averguenzan. Reconozco que he pecado, pido tú perdón divino y me acojo a la GRACIA. Decido con tu divina ayuda, emprender una nueva vida.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor de la Revista Vida Familiar.
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