
Crecemos en Dios diariamente, en la confianza que todos depositamos.
Por Fernando Alexis Jiménez | Misión Edificando Familias Sólidas
Confiar en Dios no es fácil. Podemos dar fe de ello quienes emprendimos hace algún tiempo el caminar maravilloso, tomados de Su mano.
¿Y por qué no es fácil?
Buena pregunta. Muy buena. Y la respuesta quizá lo deje desconcertado, pero después de meditar unos segundos, sin duda coincidirá con nosotros.
En esencia el problema radica en que queremos tener el control de todo.
Sí, leyó bien, de absolutamente todo. De nuestra vida, de la familia, del trabajo, del presente, del futuro, de todo.
Cuando las cosas se salen de nuestro control, nos angustiamos. Nos embarga la incertidumbre.
El proverbista anota, también:
“Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas.” (Proverbios 3: 6 | RV60)
Ahora, puede ser fácil engañarnos al creer que lo que queremos hacer es lo que Dios quiere. Por eso, cuando pensamos haber escuchado del Señor, es importante hacernos al menos tres preguntas:
¿El mensaje que escuché es consistente con la Palabra de Dios?
El Señor nunca nos pedirá hacer algo que vaya en contra de su Palabra. Si siente un impulso contrario a lo que dice la Biblia, puede estar seguro de que no proviene del Señor.
¿Puedo pedir con confianza a Dios que me capacite para hacer esto?
Si se siente incómodo al pedirle ayuda a Dios, esa puede ser una señal de que la dirección no se originó en Él.
¿Es sabio?
El Padre celestial nunca nos pide actuar de manera insensata. Si no hay un propósito discernible en la acción, puede que necesite cuestionar si el mensaje vino de Dios.
¿Encaja con mi identidad en Cristo?
Como hijo de Dios, usted está siendo conformado a su semejanza. Si se siente guiado a hacer algo que no concuerda con el carácter de Cristo, puede estar seguro de que no proviene de Dios.
Dios está con usted por medio de su Espíritu Santo, capacitándolo para escuchar su voz y discernir su guía (Juan 14.26). Antes de precipitarse, pídale que le guíe para tomar buenas decisiones.
Hay una recomendación sin la cual no podría despedirme. Es que se acoja a la GRACIA de Dios. La GRACIA es la expresión más grande del amor de, Pedre.
Él perdona todos nuestros pecados en respuesta a un sincero arrepentimiento.
Y nos brinda una nueva oportunidad. Podemos comenzar de nuevo. Escribir nuevos capítulos de nuestra existencia.
Ábrale hoy las puertas de su corazón a Jesucristo.
ORACIÓN:
Amado Dios y Señor, gracias por la vida, por mi trabajo y por la familia en este día. Es un gran privilegio vivir mientras otros mueren. Es un gran privilegio poner al servicio de la humanidad, mis conocimientos y capacidad de hacer las cosas. Pido tu guianza para hacer las cosas como debe ser, en consonancia con tu voluntad. Amén.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y es, actualmente, editor general de la Revista Vida Familiar.