"La gente sabe cómo romper la roca más dura y volcar de raíz a las montañas. Pero ¿sabe la gente dónde encontrar sabiduría? ¿Dónde puede hallar entendimiento? Nadie sabe dónde encontrar sabiduría porque no se halla entre los vivos." (Job 28: 9, 12, 13 | NTV)

Si hay algo que no podemos negar, es que cultivar las relaciones interpersonales es bastante complejo. Inevitablemente enfrentamos dificultades. A veces los malentendidos y diferencias surgen complicaciones a partir de cosas triviales, sencillas.
Debemos estar preparados y procurar el entendimiento, el diálogo y asumir—por supuesto—una actitud de tolerancia y de escucha.
Pero aún así, sabemos que las cosas no son fáciles.
¿Por qué?
Porque todo debe estar en orden.
Podemos tener avances en muchas áreas, pero no en nuestra relación con Dios y nosotros.
Una espiritualidad que cultivamos a diario, mediante un contacto permanente con el Padre, se refleja en nuestra forma de pensar y de actuar.
En medio del cúmulo de compromisos diarios en agenda, del embotellamiento en el tráfico, de los tumultos en medio de los cuales nos movemos, de las múltiples diligencias por hacer, de las tareas pendientes, de todo lo que ocupa nuestra cotidianidad, podemos tener paz interior.
La clave, insisto, es una buena relación con Dios. Una disposición reflexiva, de meditación, de oración.
¿Cómo hacerlo?
Allí donde estemos. Podemos hablar con Dio en nuestros pensamientos, mentalmente. Conectados con Él siempre.
No necesitamos estar a solas en la habitación. Allí en su trabajo puede hacerlo. Conectarse con Dios aún cuando alrededor haya ruido, de gente que corre, malhumorada, afanosa, intolerante.
Es su contacto con el Padre.
Esa relación permanente nos transforma. Obtenemos guía cuando más lo necesitamos y, además, obtenemos sabiduría para saber responder, reaccionar y asumir todas las situaciones.
La clave es mantenernos conectados con Dios. Siempre, en todo lugar.
Antes que afanarnos, depositar en manos de Dios nuestras preocupaciones. En oración silenciosa, mental, allí donde se encuentra.
Puedo asegurarle que su espiritualidad crecerá si dispone mantener el corazón unido al Padre, en ese diálogo que cultivamos allí donde estemos, aún en una reunión o cuando dialogamos con alguien.
Es posible. Decídase. Hoy puede emprender ese maravilloso camino de cambio y crecimiento permanentes.
No podría despedirme sin antes invitarlo a que se acoja a la GRACIA de Dios. Por GRACIA, el Padre nos extiende Su perdón ilimitado en respuesta a un sincero arrepentimiento de nuestros pecados.
Ábrale las puertas de su corazón a Jesucristo.
Fernando Alexis Jiménez sirve a Dios en la Misión Edificando Familias Sólidas. Desde el 2016 dirige el Instituto Bíblico Ministerial y, actualmente, es el editor de la Revista Vida Familiar.